¿Qué pasa si se congela la insulina?

¿Por qué no debe congelarse la insulina?
La insulina es una proteína que, al igual que otras proteínas biológicas, es muy sensible a los cambios de temperatura. Cuando la insulina se congela, su estructura molecular se altera de forma irreversible:
- Desnaturalización: El proceso de congelación puede romper los enlaces de la proteína, deformando su estructura original.
- Pérdida de eficacia: Una vez que la insulina ha sido dañada por el frío extremo, aunque se descongele, ya no podrá regular la glucosa en la sangre de manera adecuada.
- Riesgo de partículas visibles: Puede aparecer un cambio en la apariencia (partículas, grumos o aspecto turbio), pero incluso si parece normal, podría estar dañada.
¿Qué efectos tiene usar insulina congelada (o previamente congelada)?
Usar insulina que se congeló, aunque sea de forma accidental, no es seguro. Entre los principales riesgos están:
- Falta de control glucémico: La insulina pierde potencia y no logra disminuir la glucosa en sangre, lo que puede llevar a hiperglucemia, cetoacidosis e incluso hospitalizaciones.
- Falsos negativos visuales: A veces la insulina no muestra cambios visibles, pero su eficacia ya está afectada.
- Complicaciones a largo plazo: Si no se detecta el daño, el mal control puede pasar desapercibido por días o semanas.
¿Cómo saber si la insulina se congeló?
Existen algunas señales, pero no siempre son evidentes:
- Cristales, partículas o aspecto lechoso en la insulina.
- El cartucho, frasco o pluma estuvo expuesto a temperaturas por debajo de 0°C (32°F), aunque solo haya sido por poco tiempo.
- El envase se encontraba junto al congelador, en contacto con paquetes de hielo o en lugares muy fríos (transporte, maletas en clima frío, etc.)
IMPORTANTE: Si tienes dudas sobre si la insulina se congeló, debe descartarse. No se recomienda usarla “por si acaso”.
¿Qué hacer si sospechas que tu insulina se congeló?
No la utilices. Si es posible, reemplázala por un nuevo envase.
Revisa la apariencia, pero recuerda que puede estar dañada aunque luzca normal.
Consulta a tu médico o farmacéutico para orientación sobre cómo reponerla y reportar el incidente.
Asegura el transporte y almacenamiento: Usa estuches térmicos, nunca pongas la insulina directamente junto a hielo o paquetes congelados, y evita dejarla en autos durante el invierno.
Recomendaciones para evitar que se congele
- Guárdala entre 2°C y 8°C (36°F a 46°F), nunca en el congelador.
- Si viajas o vives en zonas frías, utiliza bolsas térmicas aisladas y revisa la temperatura.
- Nunca almacenes la insulina en la puerta del refrigerador si tu refrigerador es muy frío, ni cerca del congelador.
- Si debes transportar insulina, asegúrate que la bolsa térmica no esté en contacto directo con hielo seco o gel packs.
Si tienes dudas sobre si tu insulina fue expuesta a temperaturas extremas, es mejor reemplazarla y consultar con tu equipo médico.
¿Tienes dudas o necesitas orientación personalizada? Consulta a tu médico, farmacéutico o equipo de salud.