Nadie se despierta un día pensando: “Hoy voy a heredarle malos hábitos a mis hijos” y sin embargo, pasa. Todos los días en silencio.
El sobrepeso y la obesidad rara vez aparecen de la nada. No llegan por un solo alimento, ni por una semana difícil, ni por “falta de fuerza de voluntad”. Se construyen con el tiempo, dentro de casa, entre rutinas, horarios, decisiones automáticas y cansancio acumulado.
Y lo más duro de aceptar es esto: no solo nos afectan a nosotros, también se transmiten de generación en generación.
No es solo adicción, ni solo falta de voluntad. Pero sí es tu decisión.
Cuando tienes diabetes tipo 2 y sigues cayendo en el pan dulce o en la pasta, no es solo porque “se te antojó”. Hay ciencia detrás, emociones, hábitos... y sí, también decisiones.
Vamos por partes. Sin adornos.
Saltarse comidas es una de las estrategias más comunes cuando alguien quiere bajar de peso… y también una de las que más suele sabotear el proceso.
Sí, aunque suene contradictorio. Vamos a explicarlo sin tecnicismos, sin culpa y con un poco de humor, porque tu cuerpo ya tiene suficiente estrés como para que además le gritemos.
Bajar de peso no es solo una cuestión de voluntad. Es un proceso complejo donde intervienen el metabolismo, las emociones, la cultura, el entorno… y también la información. En Jul.ia hemos acompañado a miles de personas en su camino hacia una mejor salud, y hemos visto cómo algunos errores, aunque bien intencionados, pueden sabotear los resultados. Aquí te contamos los más comunes.
Cuando se vive con diabetes tipo 2, no se trata solo de cuánta grasa se consume, sino qué tipo de grasa y cómo se usa. Los aceites influyen directamente en la sensibilidad a la insulina, la inflamación y la salud cardiovascular —un punto clave en diabetes.
La buena noticia: no todos los aceites son iguales, y elegir bien puede marcar una diferencia real sin complicarte la vida.
Cada semana aparece la nueva fórmula “definitiva” para bajar de peso: dietas específicas, rutinas exactas y métodos con nombre pegajoso que prometen resultados rápidos y sostenibles. Uno de los más buscados recientemente es el método 30-30-30, pero no está solo: ayunos extremos, retos de 7 días, entrenamientos “quema grasa” y reglas universales que supuestamente funcionan para todos.
La insulina es un medicamento esencial para millones de personas con diabetes en todo el mundo. Sin embargo, su correcta conservación es fundamental para que mantenga su eficacia. Uno de los riesgos más importantes durante el almacenamiento o transporte es la exposición a temperaturas bajo cero, es decir, que la insulina se congele. ¿Por qué es tan grave? ¿Qué efectos tiene sobre el medicamento? ¿Qué se debe hacer si esto ocurre?
Cada vez más personas entre 20 y 30 años viven con diabetes tipo 2 y, aunque son jóvenes, eso no las hace inmunes al impacto emocional del diagnóstico. La falta de representación, la presión social y los comentarios que minimizan lo que sienten pueden generar tristeza y aislamiento. Este artículo busca visibilizar esa experiencia, validar las emociones y ofrecer consejos prácticos para afrontar la tristeza sin culpa y con mayor acompañamiento.
Cuando se habla de diabetes, muchas veces se piensa solo en el azúcar en la sangre. Sin embargo, uno de los aspectos más importantes —y más ignorados— es el cuidado de los pies.
No se trata de asustar ni de pensar en el peor escenario, sino de entender por qué los pies requieren atención especial y qué cuidados sencillos pueden marcar una gran diferencia a largo plazo.
Este artículo es para personas con diabetes tipo 2 y para quienes las acompañan día a día.
Puede sonar contradictorio: tienes el azúcar alta, y sin embargo… lo que más se te antoja es algo dulce. Un pan, un refresco, una galleta.
¿Por qué pasa esto? ¿Es falta de fuerza de voluntad? ¿Es normal? ¿Se puede controlar sin sufrir?
Sí, sí y sí. Aquí te explicamos por qué ocurre y qué puedes hacer al respecto sin sentirte culpable ni atrapado.