Nadie se despierta un día pensando: “Hoy voy a heredarle malos hábitos a mis hijos” y sin embargo, pasa. Todos los días en silencio.
El sobrepeso y la obesidad rara vez aparecen de la nada. No llegan por un solo alimento, ni por una semana difícil, ni por “falta de fuerza de voluntad”. Se construyen con el tiempo, dentro de casa, entre rutinas, horarios, decisiones automáticas y cansancio acumulado.
Y lo más duro de aceptar es esto: no solo nos afectan a nosotros, también se transmiten de generación en generación.
Saltarse comidas es una de las estrategias más comunes cuando alguien quiere bajar de peso… y también una de las que más suele sabotear el proceso.
Sí, aunque suene contradictorio. Vamos a explicarlo sin tecnicismos, sin culpa y con un poco de humor, porque tu cuerpo ya tiene suficiente estrés como para que además le gritemos.
Bajar de peso no es solo una cuestión de voluntad. Es un proceso complejo donde intervienen el metabolismo, las emociones, la cultura, el entorno… y también la información. En Jul.ia hemos acompañado a miles de personas en su camino hacia una mejor salud, y hemos visto cómo algunos errores, aunque bien intencionados, pueden sabotear los resultados. Aquí te contamos los más comunes.
Cada semana aparece la nueva fórmula “definitiva” para bajar de peso: dietas específicas, rutinas exactas y métodos con nombre pegajoso que prometen resultados rápidos y sostenibles. Uno de los más buscados recientemente es el método 30-30-30, pero no está solo: ayunos extremos, retos de 7 días, entrenamientos “quema grasa” y reglas universales que supuestamente funcionan para todos.
Diciembre no falla. Cada año, muchas personas con sobrepeso u obesidad notan lo mismo: la ropa aprieta, la báscula sube y en enero aparece la culpa.
Pero no es falta de voluntad. Es una combinación de factores previsibles… y evitables.
Aquí te explicamos por qué sucede y, sobre todo, qué hacer para no cargar ese peso a enero.
Si tienes sobrepeso u obesidad, diciembre puede sentirse como una prueba difícil: mesas llenas, comentarios incómodos, antojos constantes y esa idea silenciosa de “ya en enero empiezo en serio”.
Pero tu proceso no se rompe por una cena. Y tampoco se construye desde la culpa.
Este artículo no es para decirte qué “no comer”, sino para ayudarte a atravesar las fiestas con más calma, más conciencia y menos presión.
Hablar de sobrepeso y obesidad casi siempre se centra en el peso, la comida o el ejercicio. Pero hay un factor silencioso que influye más de lo que imaginamos y que casi nunca se aborda con cuidado: la autoimagen. No cómo te ves físicamente, sino cómo te percibes y cómo te hablas mientras intentas cuidarte.
Este artículo no es para juzgarte ni para decirte que “todo está en tu mente”. Es para acompañarte y ayudarte a entender por qué tu relación contigo mismo puede ser una gran aliada… o un obstáculo innecesario.
Si cada vez que escuchas la palabra ejercicio piensas en rutinas imposibles, gimnasios llenos o “no tengo tiempo”, este artículo es para ti.
Porque la verdad es esta: tu cuerpo no necesita que hagas más ejercicio, necesita que te muevas más. Y no, no es lo mismo.
Vivimos rápido. Dormimos poco. Comemos entre reuniones. Y aunque intentamos “portarnos bien”, el cuerpo a veces parece no responder.
¿Por qué pasa? Mucho tiene que ver con tus hormonas… y especialmente con el estrés.
¿La hora de la comida te genera estrés o sentimientos de culpa? 😟🍽️ Este ciclo es más común de lo que crees y puede frenar tu progreso. Analizamos las causas psicológicas detrás de la ansiedad al comer y te compartimos 4 herramientas profesionales para construir una relación sostenible y tranquila con tu alimentación.